En las montañas de Sasaima, Cundinamarca, entre montañas de altura y cafetales, nace este Geisha, una variedad reconocida por su expresión aromática y su capacidad para revelar matices distintos según el territorio y el cuidado con que se cultiva y procesa.
Este lote ha sido evaluado con 88,75 puntos SCA, dentro de la categoría de café de especialidad. Su perfil expresa una combinación delicada de notas florales y dulces, acompañadas por vainilla, caramelo y flor de naranja desde la fragancia y el aroma.
En taza, aparecen notas de mandarina, flores, jazmín y vainilla. La mandarina permanece en el residual y prolonga la experiencia después de cada sorbo. La acidez es media-alta y de carácter cítrico, mientras el cuerpo se presenta medio, suave y delicado.
El proceso lavado, con secado en marquesina y camas africanas, acompaña este perfil y favorece una expresión limpia del café. El resultado es una taza en la que las notas florales encuentran equilibrio con la dulzura de la vainilla y el carácter cítrico de la mandarina.
Hay cafés cuya complejidad no necesita volumen. Este Geisha propone otra forma de atención: una taza suave y precisa, en la que las flores, el jazmín, la vainilla y la mandarina aparecen de manera gradual y dejan un recuerdo prolongado.